La piel demuestra lo que está sucediendo dentro del cuerpo. Por eso, entendemos que ningún tratamiento es realmente completo si no va acompañado de una mirada integral que contemple también la alimentación y el equilibrio interno.
La nutrición funcional no se enfoca en contar calorías, sino en identificar los desequilibrios específicos de cada persona. Va más allá de un plan de alimentación estándar: busca comprender cómo está funcionando el organismo —desde el intestino hasta las hormonas— y qué necesita para recuperar su balance natural.

A diferencia de la nutrición clásica, que muchas veces se centra en el peso, la nutrición funcional pone el foco en el origen de los síntomas y en cómo influye la alimentación en procesos como:
Inflamación crónica
Estrés oxidativo
Acné
Rosácea
Caída del cabello
Envejecimiento prematuro
Las consultas son de 1 hora de duración.
Se te enviará un cuestionario previo a la primer consulta y se entregará el plan de tratamiento unos días después.